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5 consejos para conseguir tus objetivos de Marketing

Más allá de que la mayoría de los propósitos que nos hagamos este año no servirán para nada, lo peor es que no conseguir nuestras metas nos va a generar bastante frustración.

Según el experto en productividad y eficiencia personal  José Miguel Bolivar, “(…) el porcentaje de gente que acaba cumpliendo sus propósitos de Año Nuevo es ridículo. ¿Por qué? ¿Tenemos un problema generalizado de falta de compromiso o es que nos gusta mentirnos compulsivamente? La realidad es mucho más sencilla: nos proponemos objetivos frágiles y las cosas frágiles se rompen «a la mínima».

El primer paso es tener claros los hitos y trazar un plan de acción para conseguirlos. Pero para que un propósito se cumpla tendremos que pararnos a ver cuál es la motivación que hay detrás de ese deseo y saber el porqué, y esta no es una tarea tan sencilla como podría parecer.

Así que, si te parece bien, vamos a ver qué podemos hacer para que este año realmente consigamos nuestros propósitos.

1 MOTIVACIÓN

Tenemos que ser conscientes de que pretender correr tres veces a la semana cuando llevamos 5 años sin hacer deporte es engañarnos a nosotros mismos.

Conviene considerar el hecho objetivo (salir a correr) y luego ver qué necesidades emociones hay detrás. Si correr cubre una necesidad que implica una mejora para la salud, tendremos muchas más posibilidades de conseguirlo que si simplemente es “para perder un par de kilos”. Otra cosa es que además te guste correr; que siempre ayuda, pero no es decisivo.

2 EL MOTOR DE LA FUERZA DE VOLUNTAD

Pero sólo con motivación no llegaremos muy lejos. Necesitamos fuerza de voluntad y no todas las personas la tienen. Hay personas que son muy perezosas y, por su carácter, tienden a escaquearse de sus propios compromisos.  Otras personalidades son muy indisciplinadas y les cuesta mucho todo lo que tenga que ver con las rutinas. Esto no significa que haya que ser personas rígidas para conseguir objetivos; de hecho, un poco de caos también tiene su punto positivo.

Lo importante es ejercitar el músculo de la fuerza de voluntad y, para ello, conviene hacer ejercicios como, por ejemplo, las visualizaciones. El simple hecho de imaginarnos haciendo algo tiene un efecto muy positivo para nuestro cerebro y las posibilidades de éxito, si practicamos esta dinámica, aumentan de manera exponencial. No ocurre nada mágico ni esotérico, simplemente en estado de reposo y quietud podemos crear nuevas conexiones neuronales que harán que nuestra meta esté un poquito más cerca.

3 ADIÓS A LAS LISTAS DE DESEOS INTERMINABLES

Pero, una vez más, la motivación y cierta fuerza de voluntad tampoco son suficientes. Necesitamos organizar nuestros deseos con un orden lógico; pretender hacer 10 cosas no es realista. Sin embargo, proponernos que en enero adquiriremos un nuevo hábito es más factible.

La típica lista interminable de deseos para el Año Nuevo es un error de base; si nos centramos en tres propósitos ya vamos bien servidos.

4 CUANTO MÁS CONCRETO Y ESPECÍFICO MEJOR

Así que ya vemos que conviene tener motivación, cierta fuerza de voluntad y ser constantes. Esto está muy bien, pero todavía nos falta un paso más. Una vez que tenemos claro el objetivo, conviene trazar un plan para conseguirlo y cuanto más concreto, mejor. En este mapa mental conviene tener paciencia y no querer ver resultados demasiado rápido.

Si queremos que en enero aumente nuestra presencia en las redes sociales, toca escribir dónde estamos y dónde queremos estar. Si hay que formarse antes, pues concretar cómo y dónde. Si hay que abrir perfiles en Instagram o Twitter, ver cómo y cuándo hacerlo.

5 FIJAR UN SISTEMA DE ACCIONES

Para terminar de concretar, nada mejor que fijar un horario. Es importante que podamos comprometernos a hacer las cosas a una hora concreta. Google Calendar u otras agendas digitales serán nuestros grandes aliados. Si lo dejamos para cuando tengamos un hueco, será un barco hundido.

A nuestro cerebro, aunque no nos lo parezca, le encanta la seguridad; es decir, si queremos aprender GTD (el sistema de productividad más potente y que te explicamos en nuestro curso), tendremos muchas más posibilidades de conseguirlo si fijamos siempre la misma hora para estudiar. Por ejemplo, si te levantas a las 7.30, decir: “durante febrero me voy a levantar a las 7 y todos los días avanzaré un poquito”.

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